Monday, August 24, 2026

LEER ES PODER ... Y más en un hogar bueno.

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© Xiomara J. Pages,
autora/periodista/motivadora/promotora cultural
Julio 19, 2026


Desde que aprendí a leer en primer grado, en el colegio, se me abrieron las puertas del saber y conocer.  Mucho más hoy en día que además de libros, tenemos la internet y los medios para buscar, investigar y aprender de todo, haciéndolo con medida, claramente.

A esa temprana edad en primer grado,  leía libros tras libros, revistas y muñequitos (revistas de dibujos animados), y cuanto material cayera en mis manos. Me gustaba luego leer  de revistas de mi madre, leer las columnas de un psicólogo: André Maurois [*].....las recortaba y las ordenaba como un álbum o libro (imagínense un escritor francés era mi favorito).  Escribía mis diarios  o  journals, e incansablemente mis composiciones de tareas para la escuela, y cuanto podía escribir, dibujaba, pintaba con acuarela o tempera, escuchaba programas musicales en la radio, y anotaba la lista de canciones de cada programa en un cuaderno (Los 5 Latinos eran mis preferidos, con Estela Raval).

Cantaba y bailaba, formábamos mi única hermanita más joven que yo, Bertica, el dúo de las Hermanitas Sánchez, en el colegio, y cantamos en los actos cívicos de la escuela, yo cantaba también como solista, lo mismo una ranchera, o un tango, un bolero, etc.
Y me encantaba disfrazarme para eventos y carnavales desde que Mima me disfrazó de gitana a los 3 años en el  Day Care (Guardería o Parvulario).  Hacía coronas, pulseras y collares de florecitas de maravilla de varios colores, que tomaba de los jardines de mis abuelas o de vecinos.

Me gustaban las manualidades, armar rompecabezas, luego coser y bordar, algo de tejer, y jugar con muñecas y "cuquitas" que son para los cubanos, muñequitas de papel, y nombrarles con nombres americanos. Y ya ven, vine de adolescente a vivir a EEUU.

Mis tíos maternos, Tía Olga nos ayudaba a hacer canastillas junto con mi madre para las muñecas que vendrían en el Día de Reyes (que es cuando los niños recibían los regalos de los tres sabios magos, y no por St. Claus);  Tio Nené (Roberto) era carpintero y nos construía muebles, escaparates y camas para las muñecas,  y Mima nos celebraba bautizos para nuestras muñequillas,  donde venían vecinitos y amiguitos, a comer flan, y galleticas Oreol,  y beber Kool-Aid.    Alguna persona de la familia, generalmente primas mayores tenían el privilegio de actuar como curas para bautizar a las muñecas con agua bendita o agua de lluvia que Mima recogía para esos menesteres y Mima conservaba un sayón negro viejo para esas ocasiones.


En casa se escuchaba a mi padres  cantar,  y la  música en la radio, de Cuba y de todas partes del mundo y en la televisión veíamos programas que nos instruían, pero de cuentos infantiles, y shows de música que no nos perdíamos.  

 

Papi chiflaba al llegar del trabajo en la tarde.  Mi hermana y yo corríamos  a abrazarlo no importa la  edad que tuviéramos y quitarle los zapatos y ponerle las pantuflas.   Mima daba abrazos, pero no tantos besos (traumatizada por una hermana que tuvo tuberculosis, pero siempre cariñosa con nosotros, y apoyándonos en todo, sobre todo los estudios y con ella se podía conversar de muchos temas que con Papi no se podía,  pues era un padre muy celoso de sus hijas, jajaja ). 

 

Mima nos enseñó a coser a máquina y coser ropita para las muñecas.  Luego mi hermana y yo nos graduamos de costureras y cosimos, y bordamos a máquina también para la calle.  En  el verano  hicimos tutoría para niños del barrio menores que nosotras, y nos ganábamos un dinerito, luego  las madres de los chicos,  venían agradecidas por  lo mucho que adelantaban sus hijos.   Papi nos pagó clases privadas de Inglés con un profesor de Barbados, y yo entonces enseñaba clases de inglés a los hijos de otras personas amigas de mis padres que también querían salir del país para EEUU.   Mi hermana y yo siempre trabajamos para ganarnos un dinero extra  para nosotras, desde  niñas como ven.

 

Papi  al llegar, lo mismo daba besos, que otro día eran cosquillas, o mordiditas, etc. Pocas veces lo vi llegar enojado o irritado, ver a sus dos hijas y leernos poesías, o declamar décimas de su abuelo paterno, o cantarnos, e invitar vecinos con guitarras a cantar junto a nosotros en el portal,  y contarnos tanto Mima como Papi anécdotas de su niñez y de mis abuelos;  y conversar sobre todo, aún recuerdo sus consejos tan sabios igual que los de mi madre,  esos  eran  los regalos más valiosos  de Papi y Mima  y los hacían muy feliz,  y  ya ven que  no son cosas materiales,  aunque se sacrificaban por darnos regalos de niños, pero sobre todo una enciclopedia, libros, rompecabezas, etc.  

 

No éramos  paupérrimos, pero  si pobres, y  mi padre nunca tomaba vacaciones para cobrar doble y que mi hermana y yo pudiéramos calzar y vestir.  Papi apenas un trabajador de   ómnibus  con una escolaridad de sexto grado  (güagüero para los cubanos), y Mima una ama de casa con más sabiduría natural que lo que aprendió apenas hasta el quinto grado.  Pero nos dieron todo, y por eso mi hermana y yo estudiamos y los hicimos muy orgullosos.

 

A ambos les pedíamos la bendición cada noche luego de rezar.  Papi nos enseñó de Dios apenas con mis  cuatro años, y nos enseñaba canticos de la iglesia, sobre todo uno sobre el Niño Jesús que jamás he olvidado,  y el ejemplo de ellos dos, tiene mucho que ver con la persona que aún soy hoy día.     Mis padres nos amaron mucho, y nos lo demostraron, incluso dejando a todas sus  familias atrás para salvarnos del comunismo en la Cuba castrista y venir a los EEUU.  Siempre serán mis héroes y vivo  agradeciéndoles  eternamente por tanto amor y todo lo que nos educaron.

 

El tiempo pasó, mi hermana y yo  crecimos, nos casamos, tuvimos hijos, hoy nietos, pero mi amor por la lectura como dije al principio, no ha mermado.  Apenas con 12 años mi primer escrito fue dedicado a mi linda familia en el hogar mis padres y mi hermana, "Mi Familia y Yo."

 

En Junio de 1988, mi ex-esposo,  padre de mis hijos, me sugirió que fuera anotando en una lista los libros que yo leía, pues se admiraba de mi sed de lectura y aprendizaje.   Para ese entonces tomé un curso para leer más rápido, sin dejar de comprender lo leído.   Comencé a anotar, cada título del libro y su autor, y al final del año 2000, había leído 1,004 libros. 

 

Cuando finalicé el listado o Print-out de todos esos libros leídos, me fui a la tienda de  Office Depot  y mandé a imprimir 100  listas presilladas ... Invité a casa a mi editor, amigos periodistas, escritores, y amigos en general interesados en las letras, y  en una tertulia especial de las variadas  que acostumbraba  a hacer esporádicamente  (aún no las  Tertulias de Xio  que ahora hago mensuales desde hace más de 19 años), y a cada uno de los invitados,  le entregué un print-out.  Me quedan  como 5 listados por ahí.   Paré de anotar los libros leídos, pero ¿ustedes se imaginan cuántos libros habré leído desde niña antes de  1988, y cuántos otros a partir de enero de 2001 ? 

 

Luego con la internet y las redes sociales, he perdido la cuenta de cuánto sigo leyendo y escribiendo.  Pero soy feliz, y siempre lista para aprender cada día.   Hay un proverbio oriental que reza, "El maestro aparece, cuando el alumno está listo."  Y como pueden darse cuenta, yo siempre estoy lista para aprender, y poder compartir con todos,  lo aprendido pero sin arrogancia,  con todo amor y disponibilidad para mis semejantes.

 

[*]  André Maurois, cuyo nombre de nacimiento era Émile Salomon Wilhelm Herzog y que nació en 1885, fue un destacado escritor francés conocido por sus novelas y biografías . Inicialmente trabajó en el negocio textil de su familia antes de dedicarse a la escritura, influenciado por sus experiencias durante la Primera Guerra Mundial.

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