LEER
ES PODER ... Y más en un hogar bueno.

© Xiomara J. Pages,
autora/periodista/motivadora/promotora cultural
Julio 19, 2026
Desde
que aprendí a leer en primer grado, en el colegio, se me abrieron las puertas
del saber y conocer. Mucho más hoy en
día que además de libros, tenemos la internet y los medios para buscar,
investigar y aprender de todo, haciéndolo con medida, claramente.
A esa temprana edad en
primer grado, leía libros tras libros,
revistas y muñequitos (revistas de dibujos animados), y cuanto material cayera
en mis manos. Me gustaba luego leer de
revistas de mi madre, leer las columnas de un psicólogo: André Maurois [*].....las recortaba y las ordenaba
como un álbum o libro (imagínense un escritor francés era mi favorito). Escribía mis diarios o journals,
e incansablemente mis composiciones de tareas para la escuela, y cuanto podía
escribir, dibujaba, pintaba con acuarela o tempera, escuchaba programas
musicales en la radio, y anotaba la lista de canciones de cada programa en un
cuaderno (Los 5 Latinos eran mis preferidos, con Estela Raval).
Cantaba y bailaba, formábamos mi única hermanita más joven que yo, Bertica, el
dúo de las Hermanitas Sánchez, en el colegio, y cantamos en los actos cívicos
de la escuela, yo cantaba también como solista, lo mismo una ranchera, o un
tango, un bolero, etc.
Y me encantaba disfrazarme para eventos y carnavales desde que Mima me disfrazó
de gitana a los 3 años en el Day Care
(Guardería o Parvulario). Hacía coronas,
pulseras y collares de florecitas de maravilla
de varios colores, que tomaba de los jardines de mis abuelas o de vecinos.
Me gustaban las manualidades, armar rompecabezas, luego coser y bordar, algo de
tejer, y jugar con muñecas y "cuquitas" que son para los cubanos,
muñequitas de papel, y nombrarles con nombres americanos. Y ya ven, vine de
adolescente a vivir a EEUU.
Mis tíos maternos, Tía Olga nos ayudaba a hacer canastillas junto con mi madre
para las muñecas que vendrían en el Día de Reyes (que es cuando los niños
recibían los regalos de los tres sabios magos, y no por St. Claus); Tio Nené (Roberto) era carpintero y nos
construía muebles, escaparates y camas para las muñecas, y Mima nos celebraba bautizos para nuestras
muñequillas, donde venían vecinitos y amiguitos,
a comer flan, y galleticas Oreol, y
beber Kool-Aid. Alguna persona de la
familia, generalmente primas mayores tenían el privilegio de actuar como curas
para bautizar a las muñecas con agua bendita o agua de lluvia que Mima recogía
para esos menesteres y Mima conservaba un sayón negro viejo para esas ocasiones.
En casa se escuchaba a mi padres cantar,
y la música en la radio, de Cuba
y de todas partes del mundo y en la televisión veíamos programas que nos
instruían, pero de cuentos infantiles, y shows de música que no nos perdíamos.
Papi chiflaba al llegar del
trabajo en la tarde. Mi hermana y yo
corríamos a abrazarlo no importa la edad que tuviéramos y quitarle los zapatos y
ponerle las pantuflas. Mima daba
abrazos, pero no tantos besos (traumatizada por una hermana que tuvo
tuberculosis, pero siempre cariñosa con nosotros, y apoyándonos en todo, sobre
todo los estudios y con ella se podía conversar de muchos temas que con Papi no
se podía, pues era un padre muy celoso
de sus hijas, jajaja ).
Mima nos enseñó a coser a
máquina y coser ropita para las muñecas.
Luego mi hermana y yo nos graduamos de costureras y cosimos, y bordamos
a máquina también para la calle. En el verano
hicimos tutoría para niños del barrio menores que nosotras, y nos
ganábamos un dinerito, luego las madres
de los chicos, venían agradecidas por lo mucho que adelantaban sus hijos. Papi
nos pagó clases privadas de Inglés con un profesor de Barbados, y yo entonces
enseñaba clases de inglés a los hijos de otras personas amigas de mis padres
que también querían salir del país para EEUU.
Mi hermana y yo siempre
trabajamos para ganarnos un dinero extra
para nosotras, desde niñas como
ven.
Papi al llegar, lo mismo daba besos, que otro día
eran cosquillas, o mordiditas, etc. Pocas veces lo vi llegar enojado o
irritado, ver a sus dos hijas y leernos poesías, o declamar décimas de su
abuelo paterno, o cantarnos, e invitar vecinos con guitarras a cantar junto a
nosotros en el portal, y contarnos tanto
Mima como Papi anécdotas de su niñez y de mis abuelos; y conversar sobre todo, aún recuerdo sus
consejos tan sabios igual que los de mi madre,
esos eran los regalos más valiosos de Papi y Mima y los hacían muy feliz, y ya
ven que no son cosas materiales, aunque se sacrificaban por darnos regalos de
niños, pero sobre todo una enciclopedia, libros, rompecabezas, etc.
No éramos paupérrimos, pero si pobres, y
mi padre nunca tomaba vacaciones para cobrar doble y que mi hermana y yo
pudiéramos calzar y vestir. Papi apenas
un trabajador de ómnibus con una escolaridad de sexto grado (güagüero para los cubanos), y Mima una ama
de casa con más sabiduría natural que lo que aprendió apenas hasta el quinto
grado. Pero nos dieron todo, y por eso
mi hermana y yo estudiamos y los hicimos muy orgullosos.
A ambos les pedíamos la
bendición cada noche luego de rezar.
Papi nos enseñó de Dios apenas con mis
cuatro años, y nos enseñaba canticos de la iglesia, sobre todo uno sobre
el Niño Jesús que jamás he olvidado, y
el ejemplo de ellos dos, tiene mucho que ver con la persona que aún soy hoy
día. Mis padres nos amaron mucho, y
nos lo demostraron, incluso dejando a todas sus familias atrás para salvarnos del comunismo en
la Cuba castrista y venir a los EEUU. Siempre
serán mis héroes y vivo agradeciéndoles eternamente por tanto amor y todo lo que nos educaron.
El tiempo pasó, mi hermana y
yo crecimos, nos casamos, tuvimos hijos,
hoy nietos, pero mi amor por la lectura como dije al principio, no ha
mermado. Apenas con 12 años mi primer
escrito fue dedicado a mi linda familia en el hogar mis padres y mi hermana,
"Mi Familia y Yo."
En Junio de 1988, mi ex-esposo,
padre de mis hijos, me sugirió que fuera
anotando en una lista los libros que yo leía, pues se admiraba de mi sed de
lectura y aprendizaje. Para ese entonces tomé un curso para leer más
rápido, sin dejar de comprender lo leído.
Comencé a anotar, cada título del libro y su autor, y al final del año
2000, había leído 1,004 libros.
Cuando finalicé el listado o Print-out de todos esos libros leídos,
me fui a la tienda de Office Depot y mandé a imprimir 100 listas presilladas ... Invité a casa a mi
editor, amigos periodistas, escritores, y amigos en general interesados en las
letras, y en una tertulia especial de
las variadas que acostumbraba a hacer esporádicamente (aún no las
Tertulias de Xio que ahora hago
mensuales desde hace más de 19 años), y a cada uno de los invitados, le entregué un print-out. Me quedan
como 5 listados por ahí. Paré de anotar los libros leídos, pero
¿ustedes se imaginan cuántos libros habré leído desde niña antes de 1988, y cuántos otros a partir de enero de
2001 ?
Luego con la internet y las
redes sociales, he perdido la cuenta de cuánto sigo leyendo y escribiendo. Pero soy feliz, y siempre lista para aprender
cada día. Hay un proverbio oriental que
reza, "El
maestro aparece, cuando el alumno está listo." Y como pueden
darse cuenta, yo siempre estoy lista para aprender, y poder compartir con todos,
lo aprendido pero sin arrogancia, con todo amor y disponibilidad para mis
semejantes.
[*] André Maurois, cuyo
nombre de nacimiento era Émile Salomon Wilhelm Herzog y que nació en 1885, fue
un destacado escritor francés conocido por sus novelas y biografías .
Inicialmente trabajó en el negocio textil de su familia antes de dedicarse a la
escritura, influenciado por sus experiencias durante la Primera Guerra Mundial.
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