''SERVIR NO ES CARGAR CON LO QUE A OTRO LE CORRESPONDE''
© Xiomara J. Pages
autora/periodista/motivadora/promotora cultural
Agosto 29, 2026
Recibo de vez en cuando esta: La Nota Latina de la Revista y Editorial llamada por igual título, escrita por su CEO: Marybel Torres, y me gustan mucho pues nos hace reflexionar y la comparto luego en mi blog y en mis redes sociales como Facebook.
Los que me conocen bien, saben que soy una comunicadora por excelencia, y que mi amor por Dios y por los demás, está más que probado. Sin embargo, hay ocasiones en que una siempre está ahí para todos, brindando palabras, consejos, y risas, prodigando una mano amiga, un hombro donde recostarse, un oído que escuche, una caricia que enjugue lágrimas, o tal vez siendo la chispita que le alegre el día a alguien, sin darnos cuenta, que la persona en realidad no lo necesite ni lo quiera.
Todos no somos iguales, ni funcionamos en la vida de igual forma. En ocasiones nos cuesta entender esto, y somos generosos sin darnos cuenta que a veces no valoran o no interesa nuestra buena acción, por buena que nos parezca. Y en situaciones, otras personas nos descargan sus problemas y lo convierten en nuestra responsabilidad, sin que ellos ni nosotros nos demos cuenta de ello.
Hay veces que solo nos buscan porque nos necesitan, pero cuando no, se olvidan fácilmente de nosotros, lo cual es muy injusto, pero sucede. Es preferible que nos quieran, y se acuerden de nosotros, aunque no exista esa necesidad. Prefiero que me quieran de veras en todo momento, y no solo que me recuerden cuando necesitan de mí.
Y sobre todo que tomando la responsabilidad que pertenece a otros, no les estamos ayudando en realidad a que enfrenten su verdad, y tomen responsabilidad de lo propio.
El amor a veces no es suficiente, pues por amar demasiado, en muchas circunstancias caemos en este error. Y esto no solo aplica a las amistades, a relaciones de parejas, también a los hijos y otras personas íntimas.
Jesús dijo, " Amen a Dios, sobre todas las cosas, pero a tu prójimo como a ti mismo" Tenemos que saber amarnos a nosotros mismos, si no, no podremos ayudar a nadie, ni los que amamos sabrán valorarnos todo lo que les damos y cuánto les amamos.
Recordemos a la azafata ó aeromozos en un avión de pasajeros, al explicar el uso de una careta en caso de emergencia, siempre aclaran ponernos primero nosotros la careta de oxígeno antes de ayudar al que tengamos al lado.
Aquí LA NOTA LATINA .........................
Servir no significa cargar con lo que le corresponde al otro
@ copyright, Marybel Torres
CEO Revista y Editorial La Nota Latina
Hay personas que tenemos una inclinación natural a ayudar. Si alguien no sabe cómo avanzar, orientamos. Si se retrasa, esperamos. Si tiene dificultades, buscamos una alternativa. Si algo no está listo, intentamos resolverlo. Lo hacemos desde el cariño, desde el servicio y muchas veces desde la mejor de las intenciones.
Pero existe una pregunta que pocas veces nos hacemos: ¿en qué momento ayudar deja de ser servicio y comienza a convertirse en hacernos responsables de lo que le corresponde al otro? He pensado mucho en esto porque a veces creemos que ser generosos significa estar disponibles para resolver, recordar, insistir, perseguir respuestas, asumir tareas o adelantarnos a compromisos que todavía no han sido asumidos por la otra persona. Y lo hacemos convencidos de que estamos ayudando. Sin embargo, con el tiempo llega el cansancio, aparece la frustración y terminamos preguntándonos por qué los demás no responden con el mismo nivel de compromiso que nosotros hemos puesto.
Quizás entonces la pregunta no debería ser únicamente por qué el otro no respondió como esperábamos. También podríamos preguntarnos: ¿por qué asumí una responsabilidad que nunca me correspondió? Esta pregunta cambia completamente la perspectiva porque deja de colocarnos en el lugar de víctimas y tampoco convierte al otro en culpable. Nos devuelve a un espacio mucho más poderoso: el de nuestra propia responsabilidad. Yo puedo ofrecer una oportunidad, abrir una puerta, compartir mi conocimiento, acompañar un proceso y cumplir con excelencia aquello que prometí.
Pero no puedo comprometerme por otra persona, desear por ella, decidir por ella ni sostener indefinidamente aquello que solo puede funcionar cuando existen dos voluntades comprometidas. Comprender esto no significa volvernos indiferentes. Significa aprender a servir con discernimiento. Hay algo precioso en la Biblia que durante mucho tiempo puede pasar inadvertido. En Gálatas encontramos dos enseñanzas que, leídas superficialmente, podrían parecer contradictorias. Primero se nos dice: “Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo". Gálatas 6:2 Y apenas unos versículos después encontramos: “Porque cada uno llevará su propia carga”. Gálatas 6:5 No hay contradicción. Hay sabiduría.
Existen momentos en los que alguien necesita que lo ayudemos a sostener un peso demasiado grande. Una enfermedad, una pérdida, una crisis económica, una tragedia, una circunstancia inesperada. Ahí aparece el amor que acompaña, la mano que sostiene y la comunidad que dice: “No tienes que atravesar esto solo”.
Pero existen otras cargas que forman parte de la responsabilidad personal. Tomar decisiones, cumplir la palabra dada, responder a tiempo, asumir las consecuencias de nuestras elecciones, prepararnos, trabajar, comprometernos con aquello que dijimos que queríamos. Esas no podemos cargarlas indefinidamente por los demás. Porque cuando hacemos constantemente por alguien aquello que esa persona puede y debe hacer por sí misma, quizás ya no estamos ayudándola. Incluso podemos estar privándola, sin querer, de una oportunidad para crecer. Y también nos estamos agotando nosotros.
Este versículo “Porque cada uno llevará su propia carga”. Gálatas 6:5 con el que ilustramos este newsletter de hoy no nos invita al individualismo ni a abandonar a quien necesita ayuda.. Lo que nos enseña es algo mucho más profundo: Dios también reconoce la responsabilidad individual.
Hay momentos para sostener y momentos para soltar. Hay circunstancias en las que debemos acompañar y otras en las que debemos permitir que alguien asuma las consecuencias y responsabilidades de sus propias decisiones. El discernimiento consiste precisamente en aprender la diferencia.
Servir desde el amor no significa convertirnos en responsables de la vida de los demás. Significa ofrecer nuestras manos cuando son necesarias sin olvidar que cada persona también debe aprender a utilizar las suyas.
Gracias, gracias, gracias por leernos, compartir nuestros relatos y confiar en nuestra voz. En esta casa editorial, creemos en el poder de las palabras para construir puentes, elevar marcas y dejar huella. Estamos aquí para escribir tu historia, presentarte con propósito o convertir tu esencia en un libro que inspire.
