Monday, August 24, 2026

ANÉCDOTAS CALLEJERAS - MI AMIGA "G.V." (en español e inglés)

 

ANÉCDOTAS  CALLEJERAS - MI AMIGA "G.V."    Dos Amigas En La Playa Celebrando Con Los Brazos Levantados Mirando El  Atardecer Disfrutando Del Estilo De Vida De La Libertad De Imagen de  archivo - Image of flama, amistad: 252476993
© Xiomara J. Pages,   Junio 9, 2026

Una historia real  para hacernos reflexionar


Antes de retirarme a descansar, quiero compartirles esta anécdota sobre el valor de la amistad y cómo a veces perdemos a las personas que amamos, aún sin haberse  muerto.  Por lo cual  les aconsejo no dejen de comunicarse con las personas que quieren. Todos tenemos fecha de vencimiento, y es hoy, cuando debemos mostrar el amor, no cuando ya no haya remedio.

Tengo una amiga, fue mi compañera de trabajo en oficinas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami, donde trabajé muchos años, al igual que mi hermana.  La llamaremos, "GV" no más, para respetar su privacidad.

Cuando  GV  vino a trabajar a la misma oficina que yo,  por allá por el 1971, era una mujer muy  joven, bonita, divorciada con dos niños varones, y pasando necesidades luego de un matrimonio muy difícil.  Ya yo trabajaba en esa  misma oficina, desde octubre de 1969.


GV  era muy alegre, un espíritu libre, jocosa, bromista, y contagiaba  su "joie de vivre" (amor de vivir).   Eso hacía que las personas mayores  en las oficinas del mismo  piso  del edificio, dedicadas  a los que venían a estudiar Medicina en la UM,  la miraran  con cierto  recelo,  pero era  una muchacha  con un corazón noble y caritativo.   A pesar de sus muchas dificultades siempre mantenía el  optimismo  y la sonrisa.   Era muy inteligente y pronto se transfirió a otras oficinas y escaló hasta llegar a puestos más altos, incluso ganando más que yo.


Pero bueno, debo  decirles, que yo la apoyaba y aconsejaba a pesar que era dos años menor que ella,  ambas nos reíamos mucho, y compartíamos una merienda o  almuerzo, en el Coffee Shop  del piso de las oficinas.  Las jefas o compañeras norteamericanas  mayores  no la veían con buenos ojos, siempre andaban criticándola,  juzgándola, pero yo les decía que tuvieran un poco de compasión con ella, que luchaba tanto, sola tan joven  con sus dos hijitos, pero me manifestaban  no comprender como yo podía ser amiga de esa chica tan alegre y coqueta, cuando yo era todo lo contrario.   GV era hija de italianos y por supuesto su  modo de ser  me gustaba, era alegre y comunicaba esa alegría.  Nos hicimos buenas amigas,  mucho más de lo que imaginamos con el tiempo, aún hoy que vivimos  en ciudades diferentes.

Durante  aquel tiempo yo tomaba un curso de Arte Comercial, luego de finalizar mi  High School en el centro de adultos del Miami Senior High  a principios de 1971,  junto con mi hermana, ya que no nos dejaron sacar papeles de Cuba de nuestros estudios, y por las noches en dos años (ya que conocíamos  bien el inglés antes de llegar de nuestro país),  nos graduamos mi hermana y yo.   Luego al trabajar  full-time, en la Universidad de Miami, teníamos la matrícula gratis, para seguir estudiando los cursos universitarios.

Como yo dibujaba por afición, ya que  nunca tomé clases de dibujo o pintura, pero siempre  desde niña me gustó hacerlo, le dibujé un retrato en uno de esos ratos de  recreo del trabajo.  Aún tengo una foto de ese dibujo que le hice.  Ella reía cuando  almorzábamos juntas al verme sacar mi termo con comida cubana, que mi madre nos preparaba,  y comenzó a llamarme, "My Friend, The Cuban Chica" y yo a ella, "My friend,  The  Italian Chica."

En 1972, me comprometí con un estudiante de pre-médica, que  luego se fue a estudiar a Costa Rica, y fue GV con otra compañera de la oficina quienes organizaron  mi despedida de soltera en el trabajo en 1974.  Mi Madre y hermana me habían preparado otra  para la familia y amistades en Casa Juancho en la Calle 8 de Miami.


Aún tengo los papeles y notas que  GV me escribió  en esa despedida de soltera, y me entregó  de regalo las copas del brindis para  la novia y el novio.  Con el tiempo ella encontró a un buen hombre,  MV que la adora, y yo vivía entonces en Costa Rica casi 3 años mientras mi ex-esposo terminaba la carrera de Medicina en ese país.  Le pedí  entonces  a mi hermana que fuera  a la boda en mi  nombre, y le  llevara  de  regalo un par de copas del brindis  para  la novia y el novio.


Los años pasaron, uno de sus hijos ya hombre, murió de una complicación, eso la lastimó mucho.  Yo me fui de la Universidad en 1997,  pero siempre estuvimos en contacto, siempre, siempre.  Ella supo de la muerte de mi hijita Sandra, en enero de 2021,  y de mi hermana en diciembre de 2022  y ya retirados ella y su esposo se fueron a vivir a The Villages  mucho  más al norte de Miami... Siempre me decía que  fuera a verlos, que me tenía un cuarto todo decorado para que la visitara, pero tan  lejos nunca he querido conducir. 

 


Sin embargo, cada 2 de junio, no dejo de llamarla en su cumpleaños, contarnos historias, ponernos al día,  reírnos como siempre, recordando ''the  good  old days."   Incluso cuando ella venía a Miami, me llamaba desde casa de una hermana, yo la recogía y nos íbamos a almorzar.   En una ocasión al retirarse y antes de mudarse para el norte de Miami,  se había hecho la cirugía plástica en la cara,  y andaba aún hinchada y con algunas vendas,  y cuando la miraban al entrar al  restaurant,  con esa alegría tan  vivaracha de siempre, les decía, "no fue un accidente, me hice la cirugía plástica con el dinero que me dieron del retiro"  y se reía  completamente feliz.  Así era siempre, aunque para algunos fuera  criticable. Buenas amigas, y siempre nos entendíamos a pesar de ser diferentes en muchas cosas, pero con mucho cariño de amigas entre las dos.



Este  2 de junio la llamé como siempre, y nadie respondía. Me extrañó, tal vez estarían viajando, por no pensar algo peor. Y finalmente hoy en la mañana, una semana después,  suena mi celular,  reconozco el número y exclamo en un grito....
"Hi, Chicaa Italianaa, Happy Birthday" ... pero no era su voz,  me contestó su esposo  MV,   y me contó que GV no se recordaba de mí, a pesar que él trató de contarle  quién era la  que la llamaba... Entonces me dijo, trata de hablarle  tú  a ver si te reconoce, pues está perdiendo la memoria poco a poco.

 

 

Me dio un poco de dolor escucharlo, pero le dije que la pusiera al teléfono, y en Speaker,  le dije, ocultando mi tristeza, hablándole alto  y riendo  como siempre, (en inglés por supuesto) ...."Italiana....como es eso que no me recuerdas.. a ver.... Yo soy tu amiga de siempre Xiomara, la Cuban Chica Friend..."

 

Y   le comencé a contar cosas de aquellos tiempos, y recordarle  momentos que vivimos, y de repente, GV comenzó a gritar eufórica,  "My Friend, my Cuban Chica,  lo siento, perdóname, estoy perdiendo a veces la memoria, amiga, pero te recuerdo y te quiero mucho como siempre, tú eres tan especial, la única amiga que siempre se recuerda desde aquellos tiempos que nos conocimos... "

 

y comenzó a reír, y a recordar, mientras conversamos, y nos reímos tanto, tanto, que ya después su esposo me dio su propio número del celular, y que lo llamara a él,  y que la llamara más a menudo pues le ayudaría con su memoria.  Y que él pasaba  momentos difíciles, pero que para alguien que uno ama tanto, no es difícil por ese mismo  amor.   Y que  me estimaba tanto,  porque he sido la mejor y  más fiel  amiga de su esposa, y que hacía  mucho tiempo no veía a su esposa GV reír  y recordar  como lo había hecho hoy conmigo.



Quedamos en que les llamaría más a menudo, y por Face-time para vernos, y le prometí  enviarle la foto del dibujo que le hice a GV en un receso de café cuando éramos jóvenes  y  juntas  trabajamos en la misma oficina. Y nos enviaríamos fotos  y videos,  y le ayudaría a MV con la situación de su esposa,  mi querida amiga, My Friend Chica Italiana..



Pasé unos años viendo a mi hermanita que ya murió dos años después de mi hija, que estuvo perdiendo  poco a poco quién  era,  en sus últimos años,  y quedó en una silla de ruedas, sin apenas ya hablar, y solo sonreía.    Por eso les cuento todo esto, porque la vida se va más rápido de lo que imaginamos, y perdemos personas que amamos,  y  a veces,  antes que mueran, a causa de  una enfermedad donde pueden perder la memoria y la mente.  No dejen de amar, y mostrarlo y decirlo,  y vivan  el  HOY,  amen hasta convertirse en el amor, y hagan lo que sea por los que aman.

Me quedé triste al colgar el teléfono, pero me animé  pensando  que tengo aún, una  última  misión que cumplir  por mi  querida  amiga GV,  que acaba de cumplir apenas  79 años, y  yo con  76 ... en camino de 77 en  noviembre. . Por eso hay que vivir de la mano de Dios,  y seguir dando amor siempre.

 

STREET-LEVEL STORIES – MY FRIEND "G.V."

© Xiomara J. Pages,

author, journalist, motivational speaker, cultural promoter

June 9, 2026

 

A true story to make us reflect...

 

Before turning in for the night, I want to share an anecdote with all of you about the value of friendship and how we sometimes lose the people we love—even while they are still alive. That is why I urge you not to stop communicating with the people you care about. We all have an expiration date, and today is the time to show love—not when it is too late to do anything about it.

 

I have a friend—a former colleague from the University of Miami School of Medicine offices, where both my sister and I worked for many years. Let’s just call her "GV" to respect her privacy.
 
When GV started working in the same office as me—back around 1971—she was a very young, attractive, divorced woman with two sons, and she was struggling financially after a very difficult marriage. I had already been working in that office since October 1969.

 

GV was very cheerful—a free spirit, playful and fond of a joke—and she radiated joie de vivre (a love of life). This caused the older staff in the offices on that same floor—which served those coming to study medicine at the UM—to view her with a certain wariness, yet she was a young woman with a noble and charitable heart. Despite facing many hardships, she always remained optimistic and kept a smile on her face. She was very intelligent; she soon transferred to other offices and climbed the career ladder to higher positions, eventually earning even more than I did.
 
 
That said, I should mention that I supported and advised her, even though I was two years her junior. We shared many laughs and would often have a snack or lunch together at the office-floor coffee shop. The older American female supervisors and colleagues didn't look kindly upon her; they were constantly criticizing and judging her. I would urge them to show her some compassion, pointing out how hard she was fighting—struggling on her own at such a young age with two small children—but they couldn't understand how I could be friends with such a cheerful, flirtatious girl when I was the exact opposite. GV was of Italian descent, and naturally, I liked her personality so close to my Hispanic upbringing; she was joyful and shared that joy with others. We became good friends—closer than we ever imagined we would be—and remain so to this day, even though we live in different cities.

 

At that time—after finishing high school at the Miami Senior High adult education center in early 1971—my sister and I were taking a commercial art course together. We hadn't been allowed to bring our academic records from communist Cuba, but since we already knew English well before arriving, we managed to graduate within two years. Later, while working full-time at the University of Miami, we received free tuition to continue our studies at the university level.
 

 

I drew as a hobby—I never took formal drawing or painting classes, though I had loved doing it since childhood—and I once drew a portrait of her during a coffee break. I still have a photo of that drawing. She used to laugh when we ate lunch together and saw me take out the thermos of Cuban food my mother had prepared for me; she started calling me "My Friend, The Cuban Chica," and I called her "My Friend, The Italian Chica."

 

In 1972, I got engaged to a pre-med student who later went to study Medicine in Costa Rica; it was GV, along with another office colleagues, who organized my bridal shower at work in 1974.  My mother and sister had arranged another shower for family and friends at Casa Juancho on 8th Street in Miami. But this one at the office was special to me.
 
 
I still have the notes and messages GV wrote to me at that bridal shower, as well as the bride-and-groom toasting glasses she gave me as a gift.  In time, she met a good man— who adores her; meanwhile, I was living in Costa Rica for nearly three years while my ex-husband finished medical school there. I asked my sister to attend the wedding on my behalf and to take a pair of bride-and-groom toasting glasses as a gift.
 
 
Years went by, one of her sons—by then a grown man—died from complications, a loss that deeply pained her. I left the university in 1997, yet we always stayed in touch—always.  She learned of the death of my little daughter Sandra in January 2021 and of my sister in December 2022. 
 
 
After retiring, she and her husband moved to The Villages, far north of Miami. She would always tell me to come visit, saying she had a fully decorated room ready for me, but I never wanted to drive that far.
 
 
Nevertheless, every June 2nd, I never fail to call her on her birthday so we can share stories, catch up, and laugh just like always, reminiscing about "the good old days." 
 
Whenever she came to Miami, she would call me from her sister's house; I’d pick her up, and we’d go out to lunch. 
 
On one occasion—after she had retired but before moving north I guess— she had undergone facial plastic surgery. She was still swollen and wearing some bandages, and when people stared as we entered the restaurant, she would—with her signature lively cheer—tell them, "It wasn't an accident; I got plastic surgery with my retirement money," and she would laugh, completely happy, making people laugh as well and me of course.  That was just how she was, even if some people might have criticized it. 
 
We were good friends who always understood each other despite our differences, sharing a deep, affectionate bond.
 
 
On this June 2nd, I called her as usual, but no one answered. I found it strange—perhaps they were traveling; I didn't want to imagine anything worse. Then, finally, this morning—a week later—my cell phone rang; I recognized the number and exclaimed...
"Hi, *Chica Italiana*, Happy Birthday!" ...but it wasn't her voice. Her husband, M.V., answered and told me that GV didn't remember me, even though he had tried to explain who was calling... He said, "Try speaking to her yourself to see if she recognizes you; she’s been losing her memory little by little."
 
It pained me to hear that, but I asked him to put her on the line. I spoke to her on speakerphone—hiding my sadness, raising my voice, and laughing just as I always do (in English, of course)... "Italiana... what do you mean you don't remember me? Let's see... I'm your longtime friend Xiomara, your Cuban *chica* friend..."
 
I started telling her stories from back then and reminding her of moments we had shared. Suddenly, GV began shouting euphorically, "My friend, my Cuban *chica*! I'm so sorry—forgive me. I lose my memory sometimes, my friend, but I do remember you, and I love you just as much as ever. You are so special—the one friend who has always remembered me since the days we first met..."  I cannot tell if she really remembered or not, but she was happy. That was enough for me.
 
 
She began to laugh and reminisce as we talked—laughing so much, so very much—that her husband later gave me his own cell phone number, asking me to call him and to call her more often, as it would help with her memory.   
 
He mentioned that he was going through difficult times, yet caring for someone you love so deeply doesn't feel like a burden because of that very love. He also told me how much he appreciated me for being his wife’s best and most loyal friend, noting that it had been a long time since he’d seen her—GV—laugh and reminisce the way she had with me that day.
 
 
We agreed that I would call them more often—using FaceTime too,  so we could see each other—and I promised to send a photo of the drawing I had made of GV during a coffee break back when we were young and worked in the same office' 'I am still looking for the stupid drawing, I kept it so good now I can{t find it. haha'.  
 
We planned to exchange photos and videos, and I promised to help M.V.  with his wife’s situation—my dear friend, my "Italian Girl" friend.
 
I spent years watching my little sister—who passed away two years after my daughter—gradually lose her sense of self during her final years; she ended up in a wheelchair, barely able to speak, doing little more than smiling. 
 
 
I share all this because life slips away faster than we imagine, and we lose the people we love—sometimes even before they die, due to illnesses that rob them of their memory and their minds. Never stop loving, showing it, and saying it; live for TODAY, love until you embody love itself, and do whatever it takes for those you cherish.
 
 
I felt sad after hanging up the phone, but I cheered up thinking that I still have one last mission to fulfill for my dear friend GV—who has just turned 79, while I am 76... on my way to 77 in November. That is why we must live hand in hand with God and keep on giving love always.

 

CORAZÓN: DIARIO DE UN NIÑO, de Edmundo De Amicis [*]

CORAZÓN: DIARIO DE UN NIÑO, de Edmundo De Amicis [*]

 Corazón: Diario de un niño - De Amicis, Edmondo

 

 

 

(recordando la maravilla y el poder de saber leer que nos traen tantos recuerdos)

© Xiomara J. Pages,

Agosto 25, 2025


Hace muchos años leí este libro: Corazón: 'Diario de un Niño' de Edmundo De Amicis.  Era muy joven, y devoraba cuanto libro pudiera leer (aún hoy sigo leyendo así), desde que aprendí  a   leer en primer grado de enseñanza primaria.  Como he dicho siempre,  se me abrieron las puertas del mundo, y ya perdí la cuenta de cuánto he leído y sigo leyendo en mi vida. 

 

En Mayo, 1988, comencé a anotar los títulos de los  libros que sacaba de la biblioteca, y otros que compraba, a sugerencia de otra persona,  y a fines de diciembre de 1999, en espera del famoso 2000, el Y2K   ¿se acuerdan?  llegué a hacer la lista que me propuse  de 1,000 (mil, sí..MíL libros).    Hice una tertulia a principios del 2000  en mi casa,  donde invité a otros escritores, poetas, periodistas, y editores (Manolo Salvat de la Librería, Ediciones y Distribuidora UNIVERSAL,  el conocido editor de grandes escritores del exilio en Miami y  de otras ciudades, y quien publicó mis primeros 4 libros, asistió a esa reunión),  y otros amigos amantes de la literatura.   A  cada uno de los asistentes, le entregué una copia de esa lista de los MíL  libros leídos  (no de las Mil y Una Noche, sino de casi 12 años de lectura).  Aún me quedan unas copias  de esos listados, que en ocasiones he compartido con algunos que han dudado de mi veracidad.  

 

¿ Se imaginan ustedes cuántos libros, siendo una ávida lectora, habré leído desde que aprendí a hacerlo, en 1956, y antes de mayo de 1988 ?...más de 30  años?...    ¿ Y cuántos otros he leído en papel y en línea, luego de la internet,  después de diciembre de 1999 ?... casi 26  años más?   Ya no  anoto  los títulos, pero a veces  recomiendo lecturas de los que conozco, y  recuerdo  detalles  de libros   leídos y les comparto en mis publicaciones de redes sociales y mi blog de Google.   

 

Si las puertas del mundo se me abrieron al aprender a leer, les puedo asegurar que se abrieron las  del universo de par en par, cuando llegó la internet... En ella  leo  artículos, hago investigaciones, no solo leo libros,  y hasta viajo virtualmente por países, regiones y museos.  Para una estudiante eterna como yo, todo eso es maravilloso... En Cuba me decían polilla o ratón de biblioteca, y cuando tuve  hijos,  me hice secretaria voluntaria de la rama de bibliotecas públicas  de  Grapeland Heights  que nos tocaba en el barrio.   Allí matriculé a mis hijos, y  cuando llegaron al primer  grado y les dijeron de solicitar una tarjeta en la biblioteca pública, ellos dijeron  a sus maestras, que su  madre  ya les había  obtenido una a cada uno. 

 

También cuando nos daban  la lista de libros a leer en la escuela,  para cada grado de ellos, yo  les compraba  los libros, pero a la vez,  yo sacaba los mismos libros  de la biblioteca, y los leía a la  par que ellos los suyos, para poder comentar luego en la sobremesa sobre el tema y los personajes, etc.

 

 Pues bien, mientras comencé a leer CORAZÓN  en estos días, mientras espero el libro de Daína Chaviano:  "La Isla de los Amores Infinitos,"   y  leyendo los pasajes del diario de este  niño italiano  de 9 años, que habla  de sus maestros y experiencias, me detuve a  pensar, a ver  si aún recordaba a mis maestros.   Les diré, aunque  ya  ni  mis padres  ni  mi única hermana  viven  en  este mundo  para confirmarlo....les diré  a   cuáles recuerdo:

 

Teníamos dos maestras en Kinder, mi hermanita y yo,  que sería como un Pre-K  ó  Kinder después,  y comencé con unos 3 o 4 años...Eran mujeres blancas y bonitas.  Fue  en  la

Escuela # 15  en el barrio de Jacomino (San Miguel del Padrón).  De una de ellas, recuerdo el rostro, pero no el nombre;  la otra se llamaba Adela, y era más alta y gordita,  pero olvidé el  apellido... Le cantábamos un cha-cha-chá de moda: "Me lo dijo Adela" que cantaba la orquesta Aragón en Cuba.

 

En primer grado también en la Escuela #15, cuya entrada principal era subiendo desde la Calzada de San Miguel del Padrón, con la curva que se convertía en la  Calzada de Beltrán,  era una  loma que subía  como quien iba para la Loma del Zych... la maestra  de ese grado, no me recuerdo el nombre, era muy seria, una mujer blanca de pelo negro corto,  con unas gafas negras, y daba reglazos.  Por suerte a mí nunca me tocó uno, pues siempre me gustó la escuela y fui muy aplicada.  Cuando aquello vivíamos a un costado del Cine Continental en Jacomino.

 

Luego nos mudamos más abajo de la Calzada de San Miguel del Padrón,   más cerca de la rotonda de la Virgen del Camino,  pero  antes de la clínica La Balear,  y fuimos a la escuela pública ''Félix Varela.'' 

Papi quiso antes  tratar una escuela privada religiosa, donde yo  hice mi primera comunión, se llamaba 'El Redentor" pero solo cursé allí el primer grado,  recuerdo los rostros de las  maestras, mas  no los nombres. Fuí el angelito de un nacimiento de Jesús en Navidad, recuerdo, por ahí andan las fotos.     Papi era trabajador de ómnibus (Ruta 10-11, Jacomino-Vedado), y Mima ama de casa, no  nos podían costear escuelas privadas, pero las públicas de entonces, eran muy buenas, y junto con la educación de hogar con nuestros padres y abuelas, nos  formamos  muy bien.

 

En segundo grado, ya en la escuela "Félix Varela"  la profesora era una mulata muy bonita,  que se vestía con unos vestidos floreados muy lindos, su nombre era  Obdulia Macum (no sé si lo escribo correctamente).  Me gané un premio escolar ese año.

 

En tercer grado, recuerdo a la maestra Eulalia, no su apellido; era blanca y  rubia como con rayitos o mechitas en el cabello, y una sonrisa amplia.  Con ella me aprendí de memoria el poema de  "La Serpiente y la Lima"  del escritor español de  ascendencia noble:  Félix María de Samaniego , y que aún recito de memoria con mis 75 años. Jamás lo olvidé. 

 

Siempre leía mis composiciones escogidas por mis maestros, ó  declamaba  poemas  aprendidos de memoria, en los viernes antes del fin de semana, encima de una tarima, o cantaba junto a mi hermana (El dúo de las Hermanitas Sánchez).  

Me gané el premio escolar en tres cursos de la escuela primaria, llamado  "El Beso de la Patria" en segundo, cuarto y quinto grados.  Te vestían de blanco, y te ponían una banda como a una Miss Universo, que decía esa frase,  y te daban una medalla (en uno de sus viajes  de visita a Cuba, para ver a sus hermanos,  mis padres me trajeron mis medallas que otros primos nos guardaron cuando nos fuimos de Cuba en 1968 junto con tarjetas de notas, incluso).

 

 

En cuarto grado,  recuerdo a mi maestra Sofía Muñiz, esa era un poco mayor que las otras, blanca,  de pelo con canas, se vestía muy bonito como casi todas las mujeres en la década de los cincuenta. Ahí también me gané el premio escolar del año, como dije.

 

 

En quinto grado, mi maestra se llamaba Gloria Agüero, bonita y   muy dulce, recuerdo perfectamente su  rostro una mujer blanca con pelo color castaño y ondeado largo hasta  los hombros.  En ese curso aprendí  por las  "tres chinitas" amigas,  cuyo  padre era un  bodeguero cantonés en el barrio, sobre la  menarquía  (primera menstruación),  la cual tuve ya luego,  en sexto  grado a  los  12 años.   Ahí también recibí el premio escolar.

 

Mi maestra de sexto grado, fue Nieves Colás, una mulata un poco más oscura de piel, con marcas  o  baches del  acné.  Era recta y  bien disciplinada y exigía mucho, pero a mí me gustaba su clase,  aprendí mucho con ella.

* * *

 

Ya luego hice la Secundaria Básica, lo que llaman aquí  Middle School,  en el Barrio Obrero,  llamada,  "Abraham Lincoln"  cerca de San Miguel, donde ya no teníamos un solo maestro en el  aula, sino que los maestros  venían a las aulas... Pero recuerdo algunos como   Rogelio Pérez, un mulatico  bemboncito, muy  bueno de matemáticas,  tan bueno que le compuse unos versos.   Con él  fui a competencias de matemáticas en otros planteles de la ciudad, y fui monitora  como le llamaban entonces, dando algunas clases a mis compañeros, con la supervisión del profesor.

 

Lo mismo hice en Química, que también me gustó mucho aprender, fui monitora e impartí  clases de química a mis compañeros, con la supervisión de la maestra, que no recuerdo el nombre, pero era muy amable.

 

Había otro de matemáticas que todos le temían, porque no dejaba que usáramos los dedos para contar, y   era un señor mulato,  musculoso y  fuerte de apellido  Martiato, pero los muchachos le apodaron, Mal Trato.. porque era muy exigente.

 

 Hubo otros maestros de matemática en los difererentes cursos de cada año de  7, 8, y 9 grados, pero no recuerdo el nombre de todos..

Tuve maestros de física, que me gustaba mucho además, pero no recuerdo bien sus nombres. 

 

No fui muy buena en deportes, ni educación física, pero me caían bien las profesoras y profesores.

 

Otra profesora  de biología y anatomía era  Cristina  Fiallo,  una  mulatica  muy  delgadita pero igualmente  amable, a quien yo no me cansaba de hacerle preguntas a  la hora del recreo, y  me decía  ''Xiomarita, vas a tener que casarte con un médico, en el futuro,  pues eres muy curiosa y quieres  saberlo todo.''   De hecho, me casé con un médico, el padre de mis hijos, y trabajé para doctores en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami.  

 

Había otro negrito, negrito,  Barsinder...altísimo y delgado, buenísimo, que nos enseñaba Historia:  Antigua, Contemporánea, Moderna, me encantaba esa clase.  Hizo un buen trabajo pues mi amor por la historia se lo debo a él.

 

Tuve una profesora  que conocía a mis padres desde  jóvenes, Teresita Iglesias, que nos enseñaba español, me encantaba tanto esa clase, para  poder escribir bien,  buena ortografía, gramática,  sintaxis, y aprender de mi maravilloso idioma Español.  Era super blanca y rubia, y recuerdo que la vimos embarazada en la clase durante la venida de sus bebés.    

 

Ella me prestó una colección de tres libros, llamados  "En el Umbral de la Vida" ( no recuerdo el autor,  eran libros para adolescentes, que te hablaban claro de los cambios de la pubertad y la juventud, y te aconsejaban de tomar decisiones sabias:  el primer tomo era para las niñas, el segundo para los  niños, y el tercero era  para ambos géneros,  para guiarles en las relaciones entre niñas y niños, y te explicaban cambios hormonales, y comportamientos diversos, etc.).  

 Cuando publiqué mi primer libro:  ''Mi Cruz Llena de Rosas: Cartas a Sandra Mi Hija Enferma'' en 1996,  yo le envié una copia a mi profesora Teresita Iglesias, que residía aquí en Hialeah, Florida.  Se lo dediqué con mucho amor, y gratitud pues ella me enseñó muy bien a expresarme tanto verbalmente como al escribir.  Ella me manifestó emocionada su orgullo,  al leer mi dedicatoria,  y  reconociendo mis logros.

 

 Recuerdo con un cariño muy especial,  a una mulatica  muy  fina, Miguelina De la Nuez.  Cuánto aprendí con ella, primero nos enseñó de biología, pero luego fue nuestra maestra de apreciación musical.  Con ella aprendí a amar la música clásica, nos ponía discos para que identificáramos instrumentos musicales,  piezas de óperas  y de ballets,  nos hablaba de las diferentes voces en el canto,  tocaba el piano tan bonito, me incorporó al coro, pues decía que yo cantaba bien y era muy afinada....Me enseñó incluso  a dirigir coros en la escuela..

 

 

* * *

 

Ya  luego  fuí  al Instituto del Vedado,  lo que aquí  llaman  el  High School,  eran los grados      10,  11,  y  12.   Me  pasan por la mente muchos rostros que recuerdo con cariño, pero uno resalta entre todos....la profesora de Literatura Española, Elda Gils.  Una señora blanca,  un poco mayor, canosa, muy delgada,  con unos dientecitos al frente algo montados, pero con un porte muy aristocrático.

 

Cuando  preparábamos de nuevo para irnos del país por el  1965  y más, ya que antes nos quedamos en Cuba, en  1961 con las visas  Waivers,  y pasaportes,  al romper relaciones Estados Unidos y Cuba,  ella  se ofreció  a comprarme libros, pagar meriendas, uniformes, lo que fuera, por mis estudios.   Le decía a mis padres que yo era una niña muy inteligente, y quería por eso  ayudarme.... Una católica práctica  [como mi abuela paterna Juana Navarro De la Portilla],  que no tuvo hijos, y una noche  nos invitó a su casa, una mansión bella en Miramar,  para poder hablar más libremente y conocer así  a   mis padres y hermana, ya que en el colegio no se podía hablar, con los comunistas espiando por todas partes.  Ella y su esposo pensaban como nosotros, pero ya habían decidido quedarse hasta que Dios los viniera a buscar.

 

Me regaló  una estampita del Sagrado Corazón, que perdí en alguna mudanza, y le hice una poesía a ella, y a la Literatura Española, que tanto me cautivó,  nos dio la dirección de familiares en  Miami para cuando saliéramos de Cuba,  que no fue hasta octubre de 1968 luego de enviarnos a trabajar al campo como campos de concentración con trabajos duros.    Cuando llegamos a  Miami en 1968,  nos conectamos con sus familiares.  Por ellos supe cuando ella murió en Cuba.

 

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Ya después de llegar a Miami en octubre, 1968.....comenzamos mi hermana y yo  a estudiar el High  School  por las noches en el Miami  Senior High.   Los comunistas no nos dejaron  sacar documentos  de nuestra educación;  esta vez lo estudiamos en  inglés, por dos años, pero notamos que veníamos mucho mejor preparadas que lo que enseñan acá en las escuelas.  

 

Mi padre nos pagó clases privadas de inglés en Cuba con un profesor de Islas Barbados, lo cual les  agradezco a mis progenitores  toda la vida.  Pues llegamos a Miami,  siendo bilingües (español e inglés)  aunque nos tomó un tiempo acostumbrarnos al inglés  del  americano, ya que  Mr. Bailey  nos  había enseñado un inglés británico.

 

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Luego de escribir todo esto hasta aquí,  recordé que tengo un librito de autógrafos que mis padres  rescataron de Cuba en uno de sus viajes, fue regalo de mi abuelita paterna Juana Navarro De La Portilla, el  día de mis 14  años,  24 de noviembre, de 1963.  

 

Corrí  a la gaveta donde lo guardo,  y comencé a  hojearlo con cuidado, pues es muy viejito, y de papel maluco.... leyendo  autógrafos de compañeros de secundaria básica,  del Instituto Pre-Universitario  del Vedado, de profesores y de artistas de la CMQ  donde mi madre nos llevaba y pedíamos sus autógrafos...  Ahí encontré lo que escribieron algunos profesores ya mencionados, como Rogelio Pérez de matemáticas en la secundaria,  y otra maestra que no recuerdo de cuál  asignatura, pero  su nombre  vino a mi memoria al leerlo,  Estela Fiol  en el Instituto del Vedado.    Y también el autógrafo de la profesora de Literatura Española, Elda Gils.  Y la profesora de Química, de secundaria  María Rensol, con la cual fui monitora como les dije,  y otras firmas de artistas como Rogelio Leyva,  Enrique Almirante,  Agustín Roque Fuente,  German Pinelli,  Raúl Xiqués,  y otros.

 

¡ Qué bonito es recordar cosas tan importantes, que hicieron de mí, la mujer que hoy soy! 

Ya ven lo que logra leer un libro porque LEER es PODER.


Los padres y los maestros en aquellos tiempos trabajaban juntos por el bien de los hijos y alumnos,  los compañeros de clases, que tanto compartimos y nos ayudamos a estudiar, a  aprender de relaciones humanas.  El amor a la familia, la patria, los valores morales, y la buena educación.   Vivo agradecida pues,  a todos ellos.  Dios los bendiga si viven aún,  dondequiera que estén, y si ya no están en este mundo, que descansen en paz, y siempre mi gratitud mientras yo  viva,  estará presente para todos.

Xio


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CORAZÓN: Diario de un niño, de Edmundo de Amicis,  es la historia de un niño italiano llamado Enrique Bottini, quien escribe un diario sobre su año escolar en Turín. A través de sus escritos, el libro narra las experiencias cotidianas de Enrique con sus compañeros de clase, maestros y familiares, destacando valores como el patriotismo, el sacrificio y la familia, y reflejando las diferencias sociales y las enseñanzas morales de la época.
Cada mes, su maestro les leía un cuento inspirador que Enrique también incluiría en su diario.

ARGUMENTO PRINCIPAL:
Perspectiva infantil:.
La historia se cuenta desde el punto de vista de un niño (Enrique), quien narra sus experiencias y observaciones de la vida escolar y familiar.

Vida escolar en Turín:
El libro detalla el ambiente escolar, las interacciones entre los estudiantes y los retos y alegrías que experimentan a lo largo del año.

Valores y nacionalismo:
Se exalta un fuerte sentimiento de patriotismo, valores familiares, humanos y espirituales, conmoviendo al lector a través de imágenes de sacrificio y bondad.

Cuentos mensuales:
Cada mes, el maestro de la clase les leía un cuento que serviría de enseñanza y reflexión, el cual Enrique también documentaba en su diario.

TEMAS CENTRALES:
Crecimiento emocional:
El diario permite ver el desarrollo emocional de Enrique a medida que enfrenta diversas situaciones y aprende de ellas.

Diferencias sociales:
El texto también refleja las diferencias entre clases sociales, mostrando cómo afectan la vida de los niños en Turín.

Enseñanzas morales:
El libro busca impartir lecciones sobre el comportamiento correcto, la empatía y el deber cívico.