LAS
GENERACIONES ACTUALES Y LO QUE FUERON LAS NUESTRAS..
Xiomara J.
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Agosto 10,
2021
Nuestras generaciones, si, aquellos contemporáneos conmigo , habrán
notado que ya esta juventud [o los no
tan jóvenes], no realiza las cosas que nosotros hicimos antaño con
nuestros mayores, no valoran todo lo que tienen la dicha de tener, empezando por la familia, sus padres, abuelos,
hermanos... Algunos, muy pocos, sacados
con pinza, todavía tratan de hacerlas....
Nos damos cuenta que ya nosotros no somos tan importantes en sus vidas, la de hijos, nietos, sobrinos, y otros.... no nos
incluyen en sus vidas, porque están demasiado ocupados en ellas.. Justo
que forman familias y deben preocuparse
por ellas, tienen prioridad, pero sin olvidar de vez en cuando los que les trajeron al mundo, los que les dieron raíces y alas para volar.
Y los más viejos, siempre comprendemos, disculpamos, tenemos más
experiencia, por lo mismo, porque ya hemos
vivido mucho y tanto, y eso,,,,, estamos viejos. Y sabemos perdonar al final. .. A
todos estos jóvenes,
o no tan jóvenes, les faltan horas
de vuelo en la vida.
Antes éramos todos LA FAMILIA, hoy se divide en la del núcleo familiar,
y la extendida: ahí caemos padres,
abuelos, hermanos, tíos, etc.
Recuerdo que yo llamaba a mis
padres, todos los días, y además los visitaba de vez en cuando, al menos una
vez por semana, pero siempre nos hablamos por teléfono y no solo para darnos
monosílabos, sino para CONVERSAR con ellos. Cada
noche desde niñas, mi hermana y yo les pedíamos la bendición a mis padres,
porque sabíamos que nada es tan grande como las bendiciones y las oraciones de
nuestros padres....
Cuando viví en Centro América, no
podía gastar en llamadas, pero les escribía cada dos días, y les llamaba larga
distancia una vez a la semana, y conversábamos un poco para no gastar mucho y las cartas hacían el resto
con todo detalle.. ....Si viajábamos siempre ellos sabían a donde fuimos, y nos deseaban que disfrutáramos el viaje. Al
regreso también les llamábamos y se ponían requete-contentos de los cuentos del
viaje, de las experiencias con los hijos (sus nietos). Ese roce, hacía crecer el amor familiar.
Los Abuelos, ah , los abuelos eran tan importantes.....eran algo
precioso y tan querido en nuestras generaciones, los abrazábamos tan fuerte, como para que no se nos escaparan, y cuando morían
se nos caía un pedazo de Cielo.... Nuestros padres los amaban y nos hacían amar
y respetar a nuestros abuelos.
Yo no conocí a mis abuelos, y a
mis dos abuelas, las dejamos en Cuba para no verlas jamás. Así de grande fue el sacrificio de emigrar.
Hoy nuestros hijos y nietos, lo tienen todo materialmente, y sí, el amor de la familia, pero con dosis de
estrés y de apuro, de impaciencia y en
ocasiones, con dosis de enojo y de gritos,
y casi siempre lo que queda para los abuelos y
la ''familia extendida" son simples migajas, en el mejor de los
casos.
Claro, que no siempre fuimos la familia perfecta. Tuvimos diferencias de opiniones, y hasta
disputas, pero todo se solucionaba
enseguida con un abrazo y un beso.... No podíamos guardar rencores, porque eran
buenos padres y abuelos, y tenían
defectos igual que nosotros, igual que todos los seres humanos. Pero para mí, fueron y serán siempre mis
héroes, porque tuvieron que decidir y sacrificar mucho para traernos a mi
hermana y a mí a estas tierras de libertad..

Nos preocupábamos, si todos ellos. nuestros padres, estaban alegres o
tristes, si se sentían bien o mal, si estaban pasando por alguna dificultad, y
en muchas ocasiones, les ayudábamos emocionalmente y hasta financieramente. Y
los escuchábamos. También ellos nos ayudaron de igual manera... Eran otros
tiempos... se va perdiendo todo eso.... Hoy no quieren escucharte, o les cansa
escucharte. Lo que tienes que decir no es importante para ellos, les resultamos
fastidiosos y repetitivos. En ocasiones, falta el respeto y la consideración.
Somos ignorados, no nos necesitan. Y si te quejaras, eres además majadero e
insoportable.
Recuerdo que mi abuelo paterno se suicidó y cada vez que mi padre hablaba de él, sus ojos se aguaban. Mis padres apenas llevaban un año de casados,
y yo venía en camino aunque ellos no lo
sabían aún. Era la primera nieta.
Un día ví un programa de la
televisión el Show de Phil Donahue, hablando
de los hijos de suicidados. Era en la
mañana y no podía verlo, lo deje' grabando para luego de acostar a mis hijos,
ponerme a ver el programa, paraba y tomaba notas. Recomendaron libros, y los saqué luego de la
Biblioteca. Mi padre jamás se sentaría
con un psicólogo, pero yo quería ayudarlo a mi padre, con sus emociones al recordar a su propio padre que fue tan bueno y tanto amó, y no ver tantas lágrimas en los ojos del
mío. Luego de leer un par de libros,
con los cuales también hice anotaciones, me dediqué por varios días o una semana, en visitar a mi
padre a su casa [vivíamos cerca], e ir poco a poco haciéndolo enfrentar sus
sentimientos con su padre difunto, el cual no dejó ninguna nota al morir. Escuché a mi padre, y lloré y reí con él...
No fui perfecta, pero sé que fui una buena hija y que él me agradeció mucho ese
gesto mío de ayudarle....

En otra ocasión mi madre que era
huérfana de padre desde los 12 años, me contaba que eran tan pobres de niña y sus hermanos que mantenían y ayudaban en la casa, olvidaron traerle la muñeca que ella quería en un cochecito un Dia de Reyes en Cuba.... Y
al conocer la historia, le compré en una
tienda una muñeca parecida a la de su historia, en un coche, y le dí la
sorpresa...
Mi suegra me contaba en una oportunidad cómo ella peleando
con su hermana Rosita, le rompió a ésta la
cara de su muñeca de porcelana (bisquit), y que la madre Doña Ursula al
regañarlas y conocer lo sucedido, le quitó a mi suegra su muñeca y se la dió a
la hermana. Mi suegra lamentaba lo que
había pasado, y me describió cuánto echó
de menos su frágil muñeca de porcelana. Igualmente con mucho más trabajo en estos
tiempos encontré la muñequita de trapo, con cara, brazos y piernas de porcelana
y vestida tal y como me suegra me la había descrito. Ese hallazgo me costó mucho más trabajo y
precio, pero lo logré y mi suegra gritó de alegría cuando se la entregué.
Los hijos de los hijos, van creciendo y si notan esta indiferencia de hoy día, llegarán a una adultez demasiado dura y fría,
y con mucha dificultad para
enfrentar un futuro que será
mucho más duro.
Me dan pena las
futuras generaciones. Van perdiendo a Dios, van perdiendo el valor de la
familia, lo que es verdadero en
realidad, lo que es permanente y duradero, deberes,
derechos, compasión, caridad y
amor.....y se concentran en trivialidades, materialismo, en tener, hacer, y
lograr, pero al final, no logran nada en
realidad, sino puro vacío, sin alcanzar la verdadera felicidad, lo que
vale la pena....solo que ahora no se dan cuenta, y un día lo harán, pero tal
vez sea ya demasiado tarde.
Por eso, Querido Dios, en esta mi meditación por las generaciones, te entrego el futuro, el futuro de éstas actuales, inconscientes y despreocupadas, y el de nuestras futuras generaciones. Solo Tú tienes poder de Vida.
¡Te lo pedimos Señor!!. Que Así Sea. Amén.