Friday, April 10, 2026

ANÉCDOTAS CALLEJERAS: EN EL McDONALD Y EN PUBLIX

 

ANÉCDOTAS  CALLEJERAS:   EN EL McDONALD  Y  EN  PUBLIX

 


© Copyright, Xiomara J. Pages 

author/journalist/motivational speaker/cultural promoter

Abril 10, 2026

 

Desperté como de costumbre, dando gracias a Dios por todo y por todos, y encomendando  este  nuevo día en las manos de ese Dios,  al percibir la claridad por los costados de las ventanas de mi dormitorio.  Hoy no llueve, el sol está bello.   Fui hasta la cocina a preparar mi  café con leche, pero se me había olvidado que ayer con la lluvia no fui al mercado a comprar la leche.

 

He estado cuidando los perros de mis hijos, una semana la perrita   del mayor, que estuvo en un crucero con mis nietos, y la siguiente, el perrito del menor que fueron  unos días a Orlando,  pues aprovechaban todos  la semana de vacaciones de primavera.    Hoy recogerían al perro del menor, ya que estaban de regreso, pero les avisé que tenía que salir y  les avisaría cuando estuviera de vuelta  en casa.

 

Me fui al McDonald, tenía deseos de comerme un Egg McMuffin con Bacon, y un cafecito americano para Senior (el azúcar anda controlada y me siento bien).. Todo por tan solo $ 5.00.    Al aparcar mi  carro, "Bluey" (así se llama mi auto),  me saludó  Johnny el zapatero donde llevo a hacer arreglos de carteras y zapatos, que tiene su establecimiento justo detrás del McDonald...Me preguntó  si tenía algo en el taller para entregarme, pues la semana pasada me arregló unos zapatos,  y le dije que no,  que venía  a desayunar....pero justo le  confesé que había soñado con él  la noche anterior, y que le traía en el sueño unas botas para arreglar.  Me dijo entonces, que las trajera,  pero nos echamos a reír, pues no tengo botas que necesiten arreglo.   Yo le he llevado artículos sobre zapateros que he encontrado en revistas de AARP y de AMAC... y él siempre muy agradecido.

 

Seguí para el McDonald....Este lugar ya tiene historia.  Allí me reúno a veces con unos "nietos postizos"  hijos de una amiga nicaragüense  de la iglesia, y los chicos me adoran, y me hacen dibujitos que pongo luego en la puerta de uno de mis refrigeradores... y si los chicos me ven en la misa, corren a abrazarme como si de veras fuera su abuelita.


También nos encontramos en ese McDonald,   un grupo de  Seniors, jajaja... hombres y damas, y hablamos de los acontecimientos actuales, las guerras de Rusia y Ucrania, ahora la de Israel, EEUU e Irán y otras  por el vecindario del medio oriente,  el presidente Trump, la cuestión de Cuba, etc. etc.    


Allí viene un matrimonio muy simpático Manolo y Ada, que tienen un carrito antiguo, un Ford de  1929 .  Y es  que Manolo es mecánico de carros  Vintage y los conozco desde 2012 en esos encuentros matutinos de  McDonald.  Otros señores mayores,  son alegres y sonrientes, siempre haciendo bromas, y nos reímos mucho, y son muy  lisonjeros, jajaja.   Una vez escribí sobre ellos en mi blog, porque  no son 'viejos amargados'   dando quejas, sino que se reúnen allí alegremente y nos reímos todos con ellos, y sus ocurrencias,  hasta parejas más jóvenes, y un señor cubano más joven,  que es camionero y le encanta compartir con ellos al igual que yo.. 


Pues hoy,  desayuné en la mesita al lado de la de todos ellos, y  escuché a Manolo decir  que con estas guerras, estaba repasando geografía....jaja.  Pasamos un lindo rato y nos reímos.   Generalmente cuando me hago análisis en la clínica, y estoy  en ayuna,  no muy lejos de allí, corro  al  McDonald  para encontrarme con todos ellos, y desayunar mientras conversamos.  Esas mini-reuniones dan vida. Comparto con todos no tengo generation gap (brecha generacional), me encantan los niños, los jóvenes, los mayores, todos.


Luego seguí al mercado  Publix a comprar leche, algunas frutas, y otras cosas.  Allí me  conocen todas las cajeras y empleados, y siempre nos saludamos y preguntamos por la familia.    Muchos de ellos adquirieron  mi primer libro sobre mi  hija Sandrita, EPD.

 

Cuando estaba por el área de frutas, vegetales y viandas, le di los buenos días al señor que siempre los organiza en los contenedores, y  dejó lo que estaba haciendo,  se me acercó y  me dijo...."-Gracias, señora, las personas solo se dirigen a nosotros los empleados cuando necesitan algo, pero usted, usted siempre nos saluda aunque no necesite nada. y siempre con una sonrisa."   Le comenté que  mi padre me había enseñado a no ignorar a las personas en la calle o dondequiera que estuviera, aunque fueran extraños,  porque no eran postes de la electricidad...  Me dijo entonces..." ¿Sabe? si mi padre y su padre  se hubiesen conocido, seguramente se hubiesen reunido a tomarse un traguito, pues ya ve que  nos educaron bien."   Le dije que mi padre no bebía, pero seguramente sí un buen cafecito...Me chocó su puño cerrado con el mío...a modo de saludo y de  concordancia,  y nos reímos, bendiciéndonos al despedirnos.


Luego la cajera conocida también, me despidió muy atenta al pagar y dirigirme hacia afuera. Se brindaron a ayudarme con los paquetes, pero eran pocos, les dije que no hacía falta.   Bajé mis paquetes en el maletero del carro, y entré de nuevo a devolver el carrito en su lugar dentro del mercado, para no dejarlo tirado afuera. 

Estas pequeñas cosas me hacen feliz, porque  creo y  amo a Dios con todo mi corazón,  pero si no trato  bien a mis semejantes que veo a mi alrededor, en el transitar por la vida,   ¿cómo puedo decir que amo  a Dios al que no veo?   Se los dejo de tarea.

Estas son mis anécdotas callejeras que les cuento de vez en vez... 

 Xio.

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